
Hola, amigos lectores de EntreLaHabanayMadrid.
Hoy, fecha en la que escribo esta entrada, es 3 de febrero; un día señalado en el refranero español del que seguro, seguro todos habéis oído hablar: día de San Blas en el que la cigüeña verás. Es el momento del calendario en el que se anuncia el final del invierno porque las míticas aves a las que hace referencia regresan a sus nidos procedentes de latitudes más cálidas. El dicho popular continúa diciendo, ”…y si no las vieres, año de nieves”, o también, ”Por San Blas, una hora más” porque a partir de este momento empezamos a observar claramente que los días se alargan y se aproxima el buen tiempo.
A febrero se le dedican multitud de chascarrillos: árbol que podo en febrero, tendrá fruto duradero; agua de febrero llena de granero; para febrero guarda leña en tu leñero; en febrero, un día al sol y otro al brasero; febrero el revoltoso, un rato peor que otro. Hay, como ya digo, muchos refranes dedicados al segundo mes del año.
Alcalá de Henares es una localidad que pertenece a la Comunidad de Madrid, famosa por muchas cosas, especialmente haber nacido aquí, entre otros, el universal Miguel de Cervantes y Manuel Azaña. En este momento concreto me importan las cigüeñas, los pájaros que representan la venida de los niños gracias al genial Christian Andersen y su cuento en el que ellas llevan los bebes a los felices papás desde un estanque en el que esperaban dormiditos. Alcalá de Henares y su historia está estrechamente vinculada a las cigüeñas porque decenas de ellas surcan los cielos y habitan las torres de conventos e iglesias. Debido al alimento que encuentran en la vega del rio Henares, al cambio climático y al vertedero de la ciudad, muchas cigüeñas pasan ya el invierno en la ciudad sin tener que emigrar. Este año he visto muchas menos porque el vertedero ha cerrado y no es tan sencillo encontrar el sustento diario. Desde el gobierno municipal se está contemplando la posibilidad de instalar comederos para que las cigüeñas no abandonen el municipio.
Alcalá de Henares, de enero a agosto, cuenta con una de las tres colonias de cigüeñas más importantes de España. Repartidos por las alturas hay unos 140 nidos que en los años 80 se fijaron a los tejados sobre estructuras metálicas. Recuerdo haber visto con mi abuelo cómo los bomberos subían por las escaleras de los camiones con las bases que soldaban y recibían con pasta para dar estabilidad a los grandes nidos que construyen las aves; fue en 1986, en la Torre de Santa María. También fueron válidos otros materiales como en 1987, cuando se colocó sobre la boca de chimenea de la cerámica de los Pinilla una rueda de carro. Un nido de cigüeña, a base de los palitos que transportan en sus picos, puede llegar a tener dos metros de diámetro y pesar de 200 a 400 kilos de media. Tanto peso, claro, amenaza el tejado de las torres y la seguridad de las personas.
Más allá de contratiempos y contrariedades, las cigüeñas de Alcalá son tan importantes que existe hasta una ruta turística dedicada a ellas.
En época de cría hay unas 120 parejas de cigüeñas anidando en la ciudad Complutense (también se denomina así a Alcalá por haber sido un importante asentamiento romano llamado Complutum). La colobia representa un diez por ciento del total de estas aves de todo Madrid. Cuando nacen los cigoñinos es hermoso verlos hacer sus ejercicios en el nido, preparándose para el momento de su primer vuelo.
La cigüeña más vieja de la ciudad se llama G18116. Lo sé, es una pena que los alcalaínos no la hayamos puesto un nombre más bonito. Nació en mayo de 1989 y fue anillada en Villaseca de Uceda, en la provincia de Guadalajara, a escasos cuarenta kilómetros de Alcalá. Se sabe que ha tenido más de cuarenta polluelos en todos estos años.

De Alcalá son las primeras cigüeñas Youtuber del mundo. Se llaman Dao y Vela y anidaron en el tejado del Ayuntamiento, junto al reloj, en el que la asociación SEO/BirdLife en colaboración con el consistorio instaló una cámara desde la que pudimos seguir durante años todo el proceso de cortejo, cría, nacimiento y primer vuelo de la pareja y sus chiquitines. Un gran hermano ornitológico las veinticuatro horas del día sin insultos, infidelidades ni malos rollos. Gracias a un seguimiento por GPS se sabe que una de ellas vuela todos los años hasta África en su proceso migratorio y después vuelve a su nido de Alcalá.
Toda iniciativa tiene un comienzo
Si paseáis por la ciudad, concretamente por la calle Libreros, os encontraréis con la estatua de un ilustre personaje de Alcalá: Arsenio Lope Huerta, conocido por los complutenses como “Curro”. Curro fue alcalde de Alcalá desde 1983 a 1987. Dedicó su mandato a la recuperación de antiguos edificios universitarios y culturales. Fijaos si es determinante e importante ´Arsenio de Alcalá´ que en el 2020 se le concedió la medalla de Oro de la ciudad y, aquí viene lo más impactante, por unanimidad de todo el pleno. Este alcalde utilizó por primera vez la denominación “Alcalá de las cigüeñas” en un artículo publicado en el semanario Puerta de Madrid el 25 de marzo de 1978. Desde entonces empezó a repetirse en todo tipo de publicaciones y artículos.
En los años 70 desaparecieron siete nidos de cigüeña por ser considerados una amenaza. Las aves, más tozudas que el buen Sancho del Quijote, volvieron a levantarlos. El bueno de Arsenio convenció a todos de que debían sentirse afortunados porque una pareja de cigüeñas eligiera su tejado para construir el nido. En aquellos años decir estas cosas tan ecológicas era una auténtica locura, sobre todo para quienes sufrían las goteras por el peso. El alcalde incluyó a las cigüeñas en el programa electoral en un capítulo que trataba de salvar los nidos y considerarlos patrimonio cultural de la ciudad. En 1974 había sólo ocho nidos. Sin duda hemos evolucionado hasta ese más de centenar de hoy.
Tal fue el compromiso del alcalde que en 1985 multó a las mismísimas madres Agustinas por retirar ilegalmente el nido de la espadaña de su convento. El alcalde, queriendo únicamente ejercer una labor pedagógica, les dio una subvención para que pagasen la multa. Sólo quería que el hecho no volviera a repetirse y, tratándose de españoles, lo que más nos duele es el bolsillo. No fue un caso aislado enmarcado en la Movida Madrileña.
En el año 2000 tuvo lugar lo que la prensa denominó “ovicidio de la Magistral” al realizarse unos trabajos en la torre de San Justo en plena época de cría. La consecuencia es que once nidos fueron abandonados.
En 2001, Las Catalinas cubrieron el tejado con azulejos blancos que evitaron, por ser una superficie resbaladiza, que anidaran las cigüeñas. Actualmente sigue habiendo desencuentros al retirarse tres nidos históricos, uno de 80 años de antigüedad, para realizar trabajos de restauración en el oratorio de San Felipe Neri; hasta se han puesto cables disuasorios para que no vuelvan. Como puede observarse, es complicado encontrar el equilibrio entre naturaleza, bienestar y convivencia.
No todo son malas noticias
Hay noticias amables, claro que sí. En el año 2014 una pareja de cigüeñas anidó sobre el quiosco de música de la Plaza de Cervantes. En 2020 nos maravillamos con la noticia de que por segundo año consecutivo se posaba en las antenas del barrio de Venecia y ocupaba su nido una cigüeña proveniente de, nada más y nada menos, Suecia.
El diario ABC ha señalado los tejados de Alcalá de Henares como uno de los diez mejores de todo España para ver las cigüeñas.
Amigos, hasta aquí esta sección dedicada a Alcalá de Henares, mi ciudad de la que tanto orgullo siento.
Mi nombre es Miguel Ángel Maca y espero que os haya parecido interesante.
¡Cerbantízate!