Himno, del latín Hymnus. La cuarta acepción del diccionario de la RAE dice: “Composición musical emblemática de una colectividad, que la identifica y que une entre sí a quienes la interpretan”. Un himno debe expresar, ante todo, sentimientos positivos de alegría y celebración. Un himno puede estar dedicado a dioses, santos, héroes, una victoria o un lugar más o menos pequeño. Un himno nacional une los valores de muchísimas personas que se ubican geográficamente en el mismo espacio y sienten lo que en él se dice o suena. No todos los himnos tienen letra, sirva como ejemplo el de España por más que nos estemos empeñando en el famoso Lala, lala, lalalalalalala, lala, lá, lá, lá, lalalalalalá. Opino que la mera audición no tiene la misma fuerza emocional que la producida a través del canto, pero es lo que hay, y en cuestión de himnos son lentejas, o las tomas o las dejas.
Por suerte, Alcalá de Henares tiene un himno, letra incluida, que sin ser la séptima maravilla, es resultón. A través de él se puede conocer un poco la historia de la ciudad, tradiciones y lugares que merece la pena visitar.
HIMNO DE ALCALÁ DE HENARES
Sobre la huella de antiguos estudiantes
que en otro tiempo rondaron la ciudad
hoy se pasean las chicas elegantes
igual de guapas que antes, que alegran Alcalá
En los conventos la voz de la campana
recuerda siglos de rezo y vocación
y cuando duermes, el eco de rondallas
despierta melodías que oíste con amor
Alcalá de Henares
De la lengua y la cultura tu eres gloria
Que ilumina con su llama la memoria
Lo mejor de la española tradición
Alcalá de Henares
Al cobijo de tu sombra quiero estar
Y cerquita, muy cerquita de la Virgen
Que se venera en la ermita del Val
Hoy ya no hay tunas que vendan ilusiones
Ni las murallas defienden tu solar
Pero en las rejas que cercan tus balcones
Alegres corazones se vuelven a asomar
Entre la hiedra que oculta tu añoranza
Y por las grietas que hieren su dolor
Sonríen mudas las piedras milenarias
Pues saben que otras nuevas reviven tu calor
Alcalá de Henares
De la lengua y la cultura tu eres gloria
Que ilumina con su llama la memoria
Lo mejor de la español tradición
Alcalá de Henares
Al cobijo de tu sombra quiero estar
Y cerquita, muy cerquita de la Virgen
Que se venera en la ermita del Val
Alcalá de Henares tiene himno propio desde 1960. Es en realidad un pasodoble que sonó, como muchos de los más famosos de España, en la desaparecida plaza de toros, concretamente un 29 de julio. El impulsor de la idea de dar a la ciudad un himno fue el empresario José navarro, aragonés de nacimiento y apasionado de Alcalá. Le hizo el encargo a un alcalaíno de nacimiento, el militar Fernando Sáez de Santamaría que escribió la letra. Un tal José Cebrián se encargó de la música. En aquella calurosa tarde de verano, durante la celebración de una corrida de toros en beneficio de La Cruz Roja, sonó el popular estribillo ante el asombro de los asistentes. Hoy en día suena, principalmente cantado por la tuna estudiantil, en eventos, fiestas y hasta bodas, bautizos y funerales que se precien. En estos últimos, claro está, ha de ser un alcalaíno muy, muy alcalaíno; como dice el popular dicho: alcalaíno, borracho y fino.
El himno de Alcalá de Henares identifica muchos de los aspectos e historia de la ciudad. Es un lugar con una tradición cultural sin igual y cuna de estudiantes, no en vano, en Alcalá conviven elementos celtíberos, romanos, visigodos y musulmanes. En 1998 fue declarada Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, gracias al recinto histórico y el rectorado de la Universidad construida gracias al Cardenal Cisneros. Os preguntaréis por qué está entonces la Universidad Complutense en Madrid en vez de enAlcalá. Mediante la Real Orden de la reina regente de 29 de octubre de 1836, se declaró su supresión en Alcalá y se trasladó a la capital. No fue hasta 1977 cuando se produce el fenómeno de descentralización universitaria y pasa a denominarse ‘Universidad de Alcalá’ porque se entra en una guerra de instituciones por el apelativo “Complutense” que dura hasta nuestros días. Por las aulas universitarias de Alcalá de Henares han pasado nombres ilustres como Lope de Vega, Calderón de la Barca, Francisco de Quevedo, Tirso de Molina, Fray Luis de León, Ignacio de Loyola, Juan de Mariana, Arias Montano, Ginés de Sepúlveda o Gaspar Melchor de Jovellanos. En Alcalá nació un rey, Fernando I de Austria; una reina, Catalina de Aragón; un político, Manuel Azaña y un escritor, el más famoso y popular de todo el mundo y de todos los tiempos, Don Miguel de Cervantes Saavedra.

El himno de Alcalá menciona también conventos. La ciudad tiene una tradición católica importante. Se le atribuye a San Eugenio de Toledo la evangelización de Complutum. La primera comunidad cristiana se formó del testimonio y martirio de los Santos Niños, Justo y Pastor, recordados cada 6 de agosto, de ahí que sean los patrones de la ciudad. Fueron ejecutados en el año 304 por orden del gobernados Daciano porque los niños, de 7 y 9 años, se negaron a abjurar del cristianismo. La piedra donde fueron degollados está en la Catedral Magistral y se puede visitar fuera del horario de misas y celebraciones. Sus cadáveres, supuestamente, fueron descubiertos en el siglo VIII y llevados a Huesca. En 1568 fueron traídos a Alcalá, donde yacen bajo el altar mayor.

Otro de los Santos que se pueden visitar en la misma Magistral, al que tengo una devoción especial por haberme sanado un dedo roto (puede que cuente la historia en algún momento) es San Diego de Alcalá. Su nombre verdadero era Fray Diego de San Nicolás, fraile franciscano y, entre otras muchas cosas, misionero en Canarias. San Diego, en California, está dedicada en su nombre. Se cuenta que el bueno de San Diego llevaba, como cada mañana, mendrugos de pan escondidos bajo el hábito para dar a sus pobres cuando el padre guardián le pilló. Siempre le recriminaban sus hermanos que trataba demasiado bien a los pobres. Se abrió el hábito y los mendrugos de pan se habían convertido en rosas. Cada 13 de noviembre, el cuerpo incorrupto del santo se expone en la nave central de la Catedral Magistral para que los fieles podamos venerarlo.
Actualmente hay dieciséis parroquias en Alcalá, a las que se suman una ermita, un Hospitalito y ocho conventos de clausura a cuál más bonito. Si visitas Alcalá no puedes dejar de probar uno de sus dulces por excelencia: las almendras. Se pueden comprar en cualquier pastelería de la ciudad, pero el mejor sitio y sobre todo más barato es hacerlo en el Convento de las Clarisas de San Diego (también llamadas almendreras”. Estas monjas se dedican a su elaboración desde tiempo inmemorial. La tradición dicta que al ser monjas de clausura no pueden ser vistas. Es la razón por la que la transacción se realiza a través de un torno giratorio. Se conocen también estas almendras como garrapiñadas porque baña al fruto seco en un almíbar dentro de un caldero de cobre.
Como ya he mencionado, en Alcalá hay una ermita famosa que aparece en el himno de la ciudad: la del Val. Para llegar a ella hay que andar ya que se encuentra lejos del centro histórico. El paseo es agradable ya que puede hacerse siguiendo la margen derecha del río Henares, o por una largo paseo arbolado. Cuenta la leyenda que un otoño de 1184 un labrador que araba encontró la talla de una Vírgen con el Niño. La cogió y la llevó a casa de su amo que la puso en un lugar preferente de la casa. Cuando fueron a verla al día siguiente la imagen había desaparecido. Guiados por el agricultor volvieron al lugar donde había aparecido encontrándola metida dentro del hueco de un olmo. La trasladaron a la parroquia y volvió a aparecer en el mismo lugar por lo que decidieron levantar una ermita en ese lugar, junto al río, y nombrarla patrona de Alcalá de Henares. En 1808, un año importante en la historia del pueblo de Madrid, se trasladó la imagen a la Magistral durante 46 años, volviendo a la ermita cuando se restauró.
Respecto a la Muralla que rodeaba la ciudad en la Edad Media, concretamente el Palacio Arzobispal, queda en pie la parte restaurada que va desde la Puerta de Madrid hasta el arco de San Bernardo. Es lo primero que encuentras al acceder a Alcalá en coche o autobús por la vía Complutense. Se puede subir a una de sus torres y pasear por el interior en la llamada Huerta del Obispo.
Hoy ya no hay tunas que vendan ilusiones…
La Tuna de la Universidad de Alcalá en sus orígenes es una de las más antiguas de España. Desapareció durante ciento treinta años, cuando se trasladó la Universidad a Madrid. En la actualidad, La Tuna de Alcalá está compuesta por estudiantes procedentes de todas las escuelas y facultades. Como ya dije al principio de la entrada, participa de celebraciones y actos oficiales, sirva de ejemplo la entrega anual del premio Cervantes de mano de SS.MM los reyes de España.
Hasta aquí este recorrido por Alcalá de Henares a través de su himno. Apenas ocho estrofas cargadas de historia, anécdotas, oratoria, gastronomía y orgullo. ¿Cambiaría algo? Por supuesto, ‘las chicas elegantes igual de guapas que antes’ por ‘las gentes…’
¡Cerbantízate! Alcalá de Henares os recibirá con los brazos abiertos.